MUERTE Y RESURRECCIÓN DE CRISTO
Hablar de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, es hablar de uno de los puntos de fe más importantes de la Iglesia de Dios; además, tocar este tema nos recuerda la recomendación que Pablo le hace a Timoteo cuando le dice: «Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando partí para Macedonia, para que requirieses a algunos que no enseñen diversa doctrina» (1ª Timoteo 1:3).
Ministro Hubert Medina Román
7/7/202616 min read


Lucas, el médico amado, nos recuerda que “muchos” habían tentado a poner en orden la historia de las cosas que entre ellos habían sido ciertísimas (Lucas 1:1), esta aseveración nos deja ver que “muchos” quisieron escribir las vivencias que habían tenido con el Salvador del mundo; sin embargo, Dios permitió que solo unos cuantos lo hicieran.
Sabemos también que muchos otros escribieron la parte que minimizaba el hecho de que Cristo había resucitado con poder y gloria, diciendo (de manera similar a como habían sido persuadidos los guardias mediante soborno) que sus discípulos habían hurtado el cuerpo del Señor aprovechando que ellos estaban profundamente dormidos (Mateo 28:13-15).
Entendemos, porqué Dios permitió que los acontecimientos quedaran plasmados de una manera tal que, con estudio y análisis, podamos entender los tiempos y hechos que explican cuándo fueron la muerte y resurrección de nuestro amado Señor Jesucristo.
Sirva este breve estudio como base de cómo determinar en qué días de la semana acontecieron esos dos eventos, la muerte y resurrección del Hijo de Dios.
Tipos de análisis
Existen dos tipos de análisis, por los cuales se pueden determinar en qué días sucedieron la muerte y la resurrección de nuestro divino Maestro, a saber: el cronológico y el anacrónico.
Referente al análisis cronológico, damos gracias a Dios que en su Escritura podamos encontrar, no solamente indicios, sino pruebas contundentes que nos pueden dar entendimiento para saber, día a día, qué es lo que hizo el Hijo de Dios antes de su crucifixión y muerte; datos que son testimonios innegables. Lo anterior, partiendo del dato que nos da Juan 12:1, donde refiere lo que el Maestro hace seis días antes de la Pascua.
Permítaseme mencionar que, en lo particular, considero que el análisis anacrónico resulta ser más entendible para establecer de una manera un poco más rápida, los días de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo.
Realizando un análisis anacrónico
Al decir que se realizará un análisis anacrónico, me refiero a que no se realizará el análisis de los hechos de un amanera cronológica. Y me refiero a que partiremos del día en que el Señor Jesucristo resucita, para ir hacia atrás y poder determinar cuándo es el día de la crucifixión y muerte. A continuación, (tabla 1) transcribo tres versículos de tres diferentes evangelios que nos servirán como referencia para poder comenzar nuestro análisis.
Estos textos tienen datos importantes, pero antes de analizarlos, podríamos preguntarnos algo… ¿Alguno de estos versículos, nos dice de qué hora resucitó el Señor Jesucristo?… ¿A qué día se refieren estos pasajes de la Biblia?
MARCOS
«Y como pasó el sábado María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana vienen al sepulcro, ya salido el sol…» (16:1-2)
LUCAS
«Y el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron la piedra revuelta del sepulcro.» (24:1-2)
JUAN
«Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio la piedra quitada del sepulcro.» (20:1)
Tabla 1. Análisis anacrónico de los textos en los libros de Marcos, Lucas y Juan
Datos importantes sobre el primer día de la semana:
Los relatos de Marcos, Lucas y Juan nos hablan de cuándo las mujeres fueron al sepulcro a pretender ungir el cuerpo del Maestro.
Los tres evangelios coinciden en un dato MUY relevante… que el Señor YA NO ESTABA EN EL SEPULCRO cuando las mujeres fueron a quererlo ungir, pues YA HABÍA RESUCITADO.
Los relatos de Lucas y Juan coinciden en que las mujeres fueron al sepulcro muy de mañana el primer día de la semana.
Como podemos leer, Juan nos aclara algo que ya conocemos; pues el término muy de mañana refiere que ya había terminado el sábado. Bíblicamente sabemos también que Dios da la referencia de que los días se cuentan de tarde a tarde, dándonos a entender que, si había terminado el sábado, era porque estaban en la parte obscura del primer día de la semana, tal como lo manifiesta Juan: siendo aún obscuro. Lo que nos percatamos es que al momento de traducir se tiene el concepto muy de mañana como que comenzaba a salir el sol. La idea que no debemos perder es que al tomar los testimonios de Juan y Lucas, al término del sábado el Señor YA NO ESTABA EN EL SEPULCRO, o si tomamos el relato de Marcos, aunque habían pasado algunas horas hasta que salió el sol, tenemos el mismo hecho, EL SEÑOR YA NO ESTABA EN EL SEPULCRO.
También, sobre el primer día de la semana quiero referir el relato de aquellos dos que iban camino a Emaús (Lucas 24:13-31). El relato se centra sobre un día en especial, el primer día de la semana, de acuerdo al versículo 1 de este capítulo. Transcribo ahora el comienzo del relato: «Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día (el primer día de la semana) a una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emaús» (v.13).
En ese camino son abordados y cuestionados por un peregrino que, de acuerdo con la narración, no reconocieron que era el Señor Jesucristo, pues sus ojos habían sido velados. En el relato, ellos cuentan que su plática es por las cosas que habían acontecido en los últimos días (no pierda de vista que la plática se da el primer día de la semana). La plática es referente a Jesús Nazareno, varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo (v.13). Para el punto concreto que estamos tratando sobre el primer día de la semana, los vv.22 y 23 nos dan información muy importante, leamos: «Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro: y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que Él vive». Este relato nos ayuda a comprender varias cosas:
De acuerdo con el versículo 22, lo que a los discípulos que iban camino a Emaús consternaba, era que el testimonio de las mujeres les aseguraba que el cuerpo del Señor Jesucristo cuando fueron al sepulcro, ya no estaba; pero más aún, que les habían dicho que ÉL ESTABA VIVO. Este hecho es muy relevante, pues ellos le habían visto morir.
Esto que ellos platicaban había sucedido antes del día. Recordemos que el v.1 nos da la referencia de que, lo que se está narrando en ese capítulo, ocurre el primer día de la semana; es decir, que eso que consternaba a los discípulos había sucedido antes del primer día de la semana.
NO podemos pensar que la expresión antes del día refiera a la parte clara en sí, pues la narración está centrada a relatar lo que sucedió ese día; es decir, el primer día de la semana.
De este análisis podemos concluir algo. Las referencias que la Palabra del Señor da respecto al primer día de la semana NO refieren que el Señor Jesucristo haya resucitado en este día. Lo que la Palabra de Dios SÍ asevera de manera contundente, es que para lo referente a las visitas al sepulcro, el Señor Jesús YA HABÍA RESUCITADO anteriormente a este día; es decir, cuando todavía era SÁBADO.
Ahora, acerca de que el cuerpo del Señor ya no estaba en el sepulcro, quiero abundar un poco. Este hecho no era como les habían pedido a los guardias que dijeran, es decir, NO se había hurtado el cuerpo del Maestro. El hecho de que no estuviera su cuerpo era porque se habían cumplido las palabras que él mismo había referido a sus discípulos: el Hijo del Hombre resucitaría al tercer día (Mateo 12:40). Transcribo los testimonios de los evangelios:
MATEO 28:6,7 «No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos…»
MARCOS 16:6 «Más él les dice: No os asustéis; buscáis a Jesús Nazareno, el cual fue crucificado; resucitado ha, no está aquí; he aquí el lugar donde le pusieron.»
LUCAS 24:6 «No está aquí; más ha resucitado: acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea.»
JUAN 20:18 «Fue María Magdalena dando las nuevas a los discípulos de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.»
Ahora, si nos dimos cuenta, el versículo 1 de Mateo 28 no lo hemos tocado; pero es el momento para abordarlo. Leamos: «La víspera del sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, a ver el sepulcro», la importancia de este relato es grande, pues Mateo es más claro en cuanto al tiempo en el cual el Señor Jesús resucitó. Lo que Mateo testifica es que lo que está a punto de relatar sucede en la víspera del sábado. Transcribo tres significados que el Diccionario de la Real Academia Española nos da sobre la palabra víspera: PRIMERO. “Día que antecede inmediatamente a otro determinado, especialmente si es fiesta”; SEGUNDO. “Una de las divisiones del día entre los antiguos romanos, que correspondía al crepúsculo de la tarde”; TERCERO. “Una de las horas del oficio divino, que se dice después de nona, y que antiguamente solía cantarse hacia el anochecer”. Nos damos cuenta perfectamente que las tres acepciones coinciden en un mismo aspecto, es decir, la víspera se refiere al tiempo en el cual un día termina y empieza otro, pero con la particularidad de que es por la tarde, cuando comienza a ser obscuro; a eso se refiere el verbo en su manera conjugada “amanece”, que fue la transición del sábado para el primer día de la semana. Veamos que más tiene la narración de Mateo:
«Y he aquí fue hecho un grande terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella. Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas se turbaron, y fueron vueltos como muertos» (vv. 2-4). Los sucesos que acontecieron en la resurrección del Señor, son los que relata Mateo:
a) El terremoto que hubo debido al descenso del ángel.
b) El asombro de los guardas (guardias) por la presencia del ángel.
c) Quién removió la pesada piedra que impedía el acceso al sepulcro de Jesús, fue el ángel que había descendido del cielo.
d) Una vez removida dicha piedra, el ángel aguardó a quienes fueron a visitar el sepulcro.
Conjuntando los hechos podemos darnos cuenta que Mateo nos dice que la RESURRECCIÓN del Señor Jesús se ubica en el tiempo de la transición de cuando fenecía el día sábado (El TERCER significado nos ayuda, diciendo que la víspera se ubicaba después de la hora de nona, es decir, después de las 3 de la tarde). Antes de ese glorioso suceso, hay un terremoto debido al descenso de un ángel del cielo, el cual remueve la piedra que estaba a la entrada del sepulcro (recordemos que de acuerdo a Mateo 27:60, era una gran piedra). Debemos entender que la piedra fue removida para que los que fueran a visitar el sepulcro, pudieran dar fe de que el cuerpo del Señor NO estaba en este. No quiere decir, que si el ángel no hubiera removido la piedra, el Señor no hubiera podido salir del sepulcro, ¡No! Recuerde que la Biblia narra, que cuando se presenta a los discípulos, las puertas de esa casa o habitación, estaban cerradas, pues tenían miedo a los judíos; aun así, Cristo pudo entrar allí y ponerse en medio de ellos (Juan 20:19).
La Biblia no es precisa en cuanto a la hora exacta. Lo que sí entendemos, es que lo descrito por Mateo fue para testimonio de las gentes, tanto para los que creían en Jesús como para los que no creían en él. Recordemos que Mateo dice que los guardias vieron al ángel. No que hayan visto al Señor, pues ellos cayeron como muertos. Una vez removida la piedra, el ángel esperó a aquellos que sabía irían al sepulcro. Alcanzo a entender que el terremoto también llamó la atención de las mujeres que fueron al sepulcro e hizo que se apresuraran a hacer lo que tenían en mente hacer, ungir al Maestro.
¿Cuándo fue puesto el cuerpo del señor en el sepulcro?
Bien, una vez que hemos determinado que las referencias bíblicas NO nos llevan a ubicar la resurrección del Señor Jesús en día domingo o primer día de la semana, sino todavía en día de SÁBADO, seguiremos nuestro análisis para poder ubicar la muerte de nuestro Señor Jesucristo.
El dato MÁS importante que Cristo diera como prueba de que él realmente era el Mesías, lo refirió cuando los escribas y los fariseos le pidieron señal, a lo cual Él contestó de la siguiente manera: «…La generación mala y adulterina demanda señal; más señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.» (Mateo 12:39,40).
Entendemos entonces que la mayor señal que Jesús dio para que los hombres creyeran que Él verdaderamente era el Hijo de Dios (obviamente, para los que no lo habían aceptado también), era que, estaría en el corazón de la tierra (en el sepulcro), pues Él mismo les había anticipado a sus discípulos que sería muerto y que resucitaría al tercer día, lea Mateo 16:21; Marcos 8:31; Lucas 9:22; Mateo 17:22,23; Mateo 27:63,64; Lucas 24:7,46. De tal manera que existen varios testimonios de esta verdad; por lo que, siguiendo nuestro análisis, podemos ahora hacer un conteo hacia atrás para poder ubicar el tiempo en el cual el cuerpo del Señor fue puesto en el sepulcro. En razón del espacio, no pongo los sucesos previos al sepulcro del cuerpo del Señor Jesús, pero pido a los presentes, los puedan consultar en otra ocasión.
Para una mejor ilustración del análisis, muestro un esquema (Esquema 1) que nos ayudará a realizar el conteo de los tres días (y tres noches) que el Hijo de Dios estuvo en el sepulcro hasta antes de su RESURRECCIÓN.


Sabemos ya que la resurrección del Señor Jesús ocurre en algún momento del lapso que conocemos como víspera; es decir, antes de que comenzara el primer día de la semana, que comúnmente llamamos domingo, es decir, al final del sábado.
Haciendo esa cuenta regresiva nos percatamos que nos lleva a la víspera del miércoles que amanece para el jueves, que es cuando ponen en el sepulcro al Señor Jesús.
Ubicando la muerte del señor Jesús
Ya que hemos esclarecido el día en que se puso el cuerpo de Cristo en el sepulcro (víspera del miércoles que amanece para el jueves), ahora podemos también encontrar, de acuerdo al testimonio bíblico, el tiempo de la muerte del Señor Jesús, que dicho sea de paso, esta necesariamente sucede tiempo antes de llevar el cuerpo del Señor al sepulcro.
Mateo
«Y desde la hora se sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esta es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste. Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale. Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dio el espíritu» (27:45-50)
Marcos
«Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y a la hora de nona, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachtani? Que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama a Elías. Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías a quitarle. Mas Jesús, dando una grande voz, espiró. » (15:33-37)
Lucas
«Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio. Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.» (23:44-46)
Juan
«Y estaba allí un vaso lleno de vinagre: entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y rodeada a un hisopo, se la llegaron a la boca. Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dio el espíritu.» (19:29-30)
La referencia bíblica señala que Mateo, Marcos y Lucas coinciden que desde la hora sexta hasta la hora nona (tres horas) hubo tinieblas. De primera instancia, nos lleva a pensar que era la parte clara del día, ya que fue muy evidente la situación de estar en la obscuridad. Los tres evangelios coinciden en el hecho de que la muerte de nuestro Señor Jesucristo sucede cerca o a la hora nona (las 3 de la tarde). No olvide hasta este punto, la Biblia no da testimonio de cambio de día; es decir, la muerte del Señor se ubica el miércoles cerca de, o a la hora nona.
Acerca de los eventos que suceden en cuanto muere el Señor, Mateo es el que abunda un poco más. Leamos:
«Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto a bajo; y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. Y el centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste» (Mateo 27:51-54).
A continuación, se enlistan los sucesos que los evangelistas manifiestan que ocurrieron cuando murió Jesús:
Hubo tinieblas sobre la tierra y la tierra tembló, lo cual también motivó a que el centurión exclamará: “…Verdaderamente Hijo de Dios era éste” (Mateo 27:54; Marcos 15:39; Lucas 23:47).
La tierra tembló y las piedras se hendieron (Mateo 27:51).
Se abrieron los sepulcros y los cuerpos de los santos (que habían muerto) se levantaron y fueron a la ciudad santa (Jerusalén) y aparecieron a muchos (Mateo 27:52,53).
El sábado ceremonial
A continuación se refiere otro testimonio de los evangelios (Tabla 3) Esclareciendo todo lo anterior, nos topamos con poder armonizar los dos pasajes previos, con lo que ya hemos escudriñado y analizado. Aparentemente, estos versículos están fuera de tiempo, y confunden a muchos que llegan a pensar que la muerte y sepultura del Maestro fue en día viernes; sin embargo, NO es así. La verdad de la Biblia es innegable, sólo es cuestión de analizarla con detenimiento y con un espíritu dócil de encontrar la verdad.
Lucas
«Y era la víspera de la Pascua y estaba para rayar el sábado.» (23:54)
Juan
«Entonces los judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado rogaron a Pilato que se le quebrasen las piernas, y fuesen quitados.» (19:31)
Recordemos que después de la Pascua (14 de Nisán), los hebreos tenían por mandamiento guardar el día 15 de Nisán (el primer día de los panes ázimos), tal como lo marcaba la ley. En ese día los hebreos tenían ordenado hacer santa convocación y no podían hacer ninguna obra servil (Levítico 23:6,7; Números 28:17,18; Éxodo 12:16). Esto era equivalente a sábado, el día semanal de reposo; por esa causa ese y otros días en los cuales NO se hacía obra, se llamaban también así: Sábado (Levítico 23:24; 39). De lo anterior, podemos ver, que a pesar de que el siguiente día que muere y es sepultado el Hijo de Dios era jueves, por ser día de santa convocación, se consideraba SÁBADO. Esto, definitivamente no es ni coincidencia ni cosa rara, pues los que escriben los evangelios ERAN JUDÍOS y sabían perfectamente lo que la ley dictaba para ese tipo de días. De esta manera podemos manifestar que el día siguiente a la muerte y sepultura del Señor Jesucristo, no fue sábado semanal, sino de aquellos “sábados” que se tenían que guardar como un sábado semanal por causa de algunas de las fiestas establecidas en la Ley mosaica.
Ahora bien, de acuerdo con lo que dice Juan, ese día (el miércoles) los judíos tenían prisa, pues era la víspera (víspera: refiere al crepúsculo de la tarde) de la Pascua. La prisa de ellos era porque la Ley mosaica dictaba que si alguien hubiera pecado de sentencia de muerte y hubiera de morir colgado en un madero, su cuerpo no podía quedar en la noche en el madero, pues era maldición, era motivo de que la tierra se contaminara de pecado (Deuteronomio 21:22,23).
Existen otras pruebas bíblicas que corroboran que efectivamente era la víspera del día en que murió el Señor, y que fue sepultado antes de que fuera el gran día de sábado, es decir, el primer día de los panes sin levadura (ázimos), leamos:
Mateo
«Y como fue la tarde del día vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús. Este llegó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.» (27:57-58)
Marcos
«Y cuando fue la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado. José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró a Pilato, y pidió el cuerpo del Cristo.» (15:42-43)
Juan
«Allí, pues, por causa de la víspera de la Pascua de los judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.» (19:42)
Pruebas Bíblicas de la muerte del Señor Jesús en víspera del gran día sábado.
A manera de conclusión
Se ha demostrado con fundamento bíblico que la muerte del Señor Jesucristo sucedió un día miércoles ya casi para fenecer el día; y que por efecto de que el pueblo iba a tener su santa convocación el primer día de los panes sin levadura, se apresuraron a sepultarle, lo cual se hizo en un lugar cercano al lugar en el que fue crucificado.
También, se ha demostrado que el tiempo que el Hijo de Dios estuvo en el sepulcro, fueron (tal como Él lo dijo) TRES DÍAS Y TRES NOCHES, es decir, setentaidós horas, mismas que se cumplen en la víspera del sábado siguiente a su muerte.


